Sesos de cordero a la diabla

0 votos
Sesos de cordero a la diabla

Ingredientes:

  • 8 sesos de cordero lechal
  • 20 cebollitas
  • 2 c/s de aceite de oliva
  • 3 c/s de vinagre
  • 2 c/s de fondo de cordero reducido (optativo)
  • 1 c/s de mantequilla
  • 1 c/p de pimienta de Ezpeleta
  • Azúcar
  • Perejil frito
  • Sal
  • pimienta negra

Dejar los sesos una noche en remojo en agua con hielo. Retirarlos y escurrirlos. Introducirlos en una cazuela con agua fría. En cuanto esta rompa a hervir, retirar los sesos y enfriarlos.

Retirar la telilla que los cubre y limpiar todo resto de sangre. Cortarlos en lóbulos como se aprecia en la fotografía. Salpimentarlos. Pelar las cebollitas y glasearlas en una cazuela con mantequilla, agua y un poco de azúcar. Taparlas hasta que estén cocidas y de un bonito color tostado, comprobando de vez en cuando que no se evapore todo el líquido de la cocción.

Retirarlas y saltearlas en una sartén antiadherente. Saltear también los sesos en una sartén antiadherente. Rociar con el vinagre, dejar que se evapore y, si se desea, incorporar el fondo de cordero reducido. Servir acompañado de perejil frito y con las cebollitas glaseadas.

En el último momento, espolvorear sobre los sesos un poco de pimienta de Ezpeleta.

 

 

Más información en

Libro de recetas

Busca tus recetas escribiendo aquí el nombre del plato o alguno de sus ingredientes...

Gastroteca

Cinco alimentos que siempre comes en vacaciones y te hacen engordar

El gazpacho o los polos de hielo parecen opciones de lo más sanas pero no siempre lo son

Sopas frías para el verano.

Tres sopas frías perfectas para el verano

Prepara caldos de lo más sencillos y saludables con los que afrontar las altas temperaturas

Cuida tu alimentación y mejorarás tu bronceado.

Estos son los alimentos que aceleran el bronceado de forma natural

Hay una serie de nutrientes básicos que actúan directamente en la pigmentación de la piel

Los callos sorprenden a los turistas.

Platos típicamente españoles que los turistas no se atreven a probar

Algunas recetas de gran tradición despiertan reparo e incluso aversión a paladares foráneos